Siempre me gustaron mucho algunas cosas de mi alrededor, como el olor a flores que impregna Córdoba en primavera, pasar una velada rodeado de buenos amigos y ricas biandas y más detalles de mi alrededor, sencillos pero inconfundibles. De uno de ellos os voy a hablar hoy, y con él, doy por bautizado este blog y os invito a todos a acompañarme mientras os sintáis cómodos a mi lado, en este viaje que nos llevará por parajes tan variados como el clima de mi ciudad, mi almuerzo de mañana, las recomendaciones de inversión, tanto mías como de algunos buenos amigos, el último libro que lea, la última peli que vea, aquel disco que escuche y me guste...., cualquier cosa en fin, que crea merezca ser compartida con vosotros.
Sin más, paso a hablaros hoy, de algo que me llamó mucho la atención en su día.
Hará algún tiempo, el azar, el amor, el destino o aquel que se encargue de mover los hilos de esta vida en la que andamos, puso en mi camino una mujer maravillosa, la cual, dicho sea de paso, tiene paciencia a raudales para aguantar aquí al que subscribe. Ella es natural de un pueblo de la sierra de Málaga, Alhaurín el Grande, pueblo bonito y curioso en muchos aspectos.
Si hubo algo que me llamó la atención de la gente alhaurina, fue su forma de hablar, ceceante, fuerte, con ímpetu, y usando palabras, que yo no había oído en mi vida. Cierto día, Inma, la que es hoy mi esposa y yo, estábamos preparando una maleta para volver a Córdoba desde Alhaurín cuando ella me dijo con ese acento particular suyo que tanto me gusta:
-Ay que ver David, eres un dezastre, ¡lo tienes todo lleno de trabones!
-¿de qué? -pregunté yo, atónito ante aquella palabra, desconocida para mí-.
-De trabones, ¡de qué va a ser!
Indagué por el pueblo, para averiguar que los trabones, son las cosas que ya no se usan, o pueden también llegar a ser los objetos inservibles que se desechan y se amontonan en un cuarto, el cuarto de los trabones, lugar ideal para alojar el blog de alguien que entre sus mayores defectos cuenta con ser...., pelín desordenado. Qué se le va a hacer, entre mis mayores virtudes está por ejemplo el hecho de que me encantan todos los dulces, pasteles, bollería variada y demás manjares ricos en azúcar, yo lo considero una virtud, porque por ejemplo, mi esposa, no es dulcera, como ella dice, y no sabe lo que se pierde!
Os espero a todos por aquí, y muy pronto volveré con cositas que espero sean de vuestro agrado.
A.David Aguilera